Roberto J. Marquez

Conociendo nuestro país a través de sus gentes, de su historia, su arte,
su cultura, ciencias y tradiciones, como una ventana a su rico pasado.


 

 

La

Ciudad  de  México

en los años 60

 

 

llegó a ser

considerada como

una de las mejores

iluminadas del mundo.

 

Contando con más de 6 millones

de habitantes en una superficie de

300 km2, el Regente de la ciudad,

Lic. Ernesto P. Uruchurtu

sentó un precedente que no ha sido

superado hasta estos días.

 

 

 

El autor de esta inconcebible

obra de electrificación fue el

Ing. Emilio Carranza Castellanos,

Jefe de la Oficina de Alumbrado

de la Ciudad de México.

 

Egresado del Instituto Politécnico Nacional

a los 24 años de edad, fue nombrado Jefe de

Proyectos de la Oficina de Alumbrado del

Depto. del Distrito Federal, en donde dio

salida a su obsesión de dotar a nuestra gran

Ciudad-Capital de un eficiente sistema de

alumbrado que la hiciera lucir en todo su

esplendor.

 

Seguramente que sus lecturas sobre la

historia de México desde antes de la llegada

de los Españoles, lo habían inspirado para

llegar a convertirse en un apasionado batallador

para lograr un alumbramiento, no solo a la

altura de las más importantes ciudades del mundo,

sino superior aún.

 

Durante el sexenio del Lic. Miguel Alemán,

el Paseo de la Reforma estrena los esbeltos

y modernos Faroles tipo Bellota de 9 mt de

altura, con 15,000 lúmenes que asombran

a todo México, como un gran paso que

iniciaría la verdadera modernización del

alumbrado.

 

Para las Fiestas Patrias de 1949, se

iluminan por primera vez las fachadas

del Palacio Nacional, la Catedral

Metropolitana, los edificios gemelos del

Depto. del Distrito Federal, el Hemiciclo

a Juárez y el hermoso Castillo de

Chapultepec, contando la ciudad con casi

3 millones de habitantes.

 

En 1952 toma posesión del Gobierno el

Lic. Adolfo Ruíz Cortinez, nombrando como

Regente de la ciudad al Lic. Uruchurtu,

quien por su dinamismo llegaría a ser

conocido como "El Regente de Hierro",

o el "Barón de Hausman Mexicano"

en recuerdo de lo que había hecho aquel

notable estadista por la Ciudad de París

a mitades del Siglo 19.

 

Independientemente de su magnífico

plan de construcción de Escuelas, modernos

Mercados, amplias Avenidas con camellones

floridos,  Parques y Jardines, la consigna

del Lic. Uruchurtu era de mejorar la

iluminación de toda la ciudad, aduciendo que;

"Por cada Lámpara que se encendiera,

habría un delincuente menos"

 

Fue entonces cuando encontró en el

Ing. Carranza, el dinamo que generaría

esa enorme labor.

 

En Diciembre de 1963 la Ciudad de México

estrenó su iluminación Navideña,

encendiendo 110,000 foquitos de colores

que cauzaron el asombro y alegría de todos

los Capitalinos y Turistas, atraídos por el

hermoso espectáculo que presentaba la

Metrópoli.

 

Uno de los principales Diarios de la Capital

comentaba en sus columnas;

 

"Quien contemple desde alguno de los

200 vuelos diarios que llegan a la ciuad,

verá un área de 300 km como un reino de

ensueño que solo existe en los cuentos

fantásticos de Las Mil y una Noches"

 

El Consejo Nacional de Turismo

aprovechó esto para producir un

documental con el título de

"Regalo de Navidad", traducido al Iglés,

Francés, Alemán, Italiano y Japonés, que

se exhibió en todo el mundo, dejándolos

admirados por el grado de adelanto en

esta materia.

 

Si la labor del "Regente de Hierro" fue

increíble, el trabajo técnico del Ing. Carranza

fue inigualable, por lo que México puede

sentirse orgulloso de haber tenido a estos

dos personajes al mismo tiempo.

 

Esto ha sido...

 

"Alejar las Tinieblas"